JLL y BME han publicado un informe sobre la situación de las SOCIMIS en España en el contexto internacional de esta figura de inversión que en los últimos años ha alcanzado un gran auge en España y a nivel global.

El estudio señala que si bien está por detrás de otras naciones de Europa en cuanto a tamaño medio de las SOCIMIS (Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión Inmobiliaria) y volumen de inversión, es el segundo país del mundo en número de sociedades, solo por detrás de los Estados Unidos, con 73 entidades a finales de 2018. «la capitalización bursátil del conjunto de las SOCIMIs españolas ha ido creciendo hasta un importe de 24.651 millones de euros en 73 vehículos distintos».

Estos datos contrastan con la caída del 15% del IBEX35, lo que indica que presentan una interesante rentabilidad como alternativa inversora al mercado de valores. Por ello, aunque está lejos de las cifras de países del entorno, con una trayectoria más dilatada, España se ha convertido en uno de los destinos más atractivos para este tipo de sociedades. En palabras de JLL, «competimos de tú a tú con otras plazas europeas».

Junto a la entrada de capital extranjero, las propias SOCIMIS españolas. Los activos han crecido un 15% en 2018 hasta alcanzar los 49.243 millones de euros. De ellos, la mayor cuota se le llevan las oficinas, con 15.820 millones de inversión, seguido del mercado mixto y el residencial.

Las SOCIMIS españolas llevan años repartiendo un buen dividendo a sus accionistas, que fue de 581 millones en 2017 y de 879 millones en 2018. La rentabilidad media de estas entidades fue del 3,8% el año pasado.

Frente a estos buenos datos, presentan el hándicap de que es un mercado aún pequeño si se compara con el de Reino Unido, Francia y Holanda. Por otra parte, están sometidas a una fuerte atomización, ya que el 20% del mercado bursátil está en manos de más de 60 sociedades, mientras el 80% depende de 10. Por ello, los expertos aconsejan que se produzan fusiones para mejorar la eficiciencia.